Un cuento de hadas hecho Eurocopa Dinamarca demostró en Suecia '92 que todo es posible

9 junio, 2016
Escrito por: J.G.
Imagen por: Fanbolero

La Eurocopa es por excelencia el mejor torneo de futbol de selecciones después del Mundial, aunque en el viejo continente hay quienes aseveran que la Euro es todavía mejor que la misma Copa del Mundo por una razón: la ausencia de “equipitos” que sólo van para completar el número de países que la juegan.

La competencia europea reúne cada cuatro años a las mejores selecciones de la UEFA, quienes tienen que recorrer una eliminatoria para ganar su lugar y nadie tiene nada asegurado, cualquier gigante se queda fuera en cualquier año (como esta vez Holanda) y casi cualquier pequeño país logra conjuntar una selección que vaya a la justa al menos una vez. En 1992 sólo 8 selecciones lograban su pase, entonces era mucho más complicado llegar a la justa continental.

Los 8 equipos que calificaron a Suecia ’92 fueron: Alemania, Francia, Holanda, Inglaterra, Escocia, Yugoslavia, Suecia y el CEI, que fue un experimento de equipo con jugadores de países ex-miembros de la entonces recién disuelta Unión Soviética; sin embargo, debido a la Guerra de los Balcanes, la selección de Yugoslavia tuvo que dimitir y su lugar fue ocupado por Dinamarca.

Pues bien, esta selección danesa fue a la Euro y vivió una verdadero cuento de hadas, que en honor a la literatura de Dinamarca y al gran Hans Christian Andersen, diremos que fue el de “El Patito Feo”, esa historia donde un pequeño patito nace más feo que todos sus hermanos y sufre por ello, decide huir de casa y vive las penurias de la calle, pero al final pasa el invierno y se da cuenta que es un hermoso cisne.

La selección danesa llegó por la puerta de atrás y vivió una fase de grupos muy hostil en la que debutó empatando a cero con Inglaterra, luego cayó 1-0 ante el local Suecia y terminó metiéndose en la última fecha tras vencer 2-1 a la invicta Francia que le bastaba un empate para avanzar, digamos que eso fue cuando el patito se va de casa y llega a donde una anciana lo recoge…

En la historia de Andersen, el patito goza de haber encontrado a alguien más allá de la casa, así como Dinamarca gozaba de encontrarse con un rival más allá de la fase de grupos, pero así como en el cuento la anciana quería comerse al patito, en la Euro fue Holanda quien ya se saboreaba a los daneses como plato fuerte; sin embargo, con un contundente 3-1 fue Dinamarca quien avanzó a la final…

La última penuria del patito se da en la soledad y el frío invierno, donde tenía que buscar algo de alimento entre el hielo y tenía que escapar de las balas de los cazadores que buscaban acabar con él, justo como le pasó al equipo danés frente a la siempre poderosa Alemania que llegaba como campeona del mundo dos años atrás. El conjunto danés tuvo que soportar todos los embates alemanes, su arquero Peter Schmeichel contenía el ataque alemán una y otra vez, mientras que en la cancha el ídolo danés Brian Laudrup echaba de menos a su hermano Michael que declinó la convocatoria; sin embargo, antes del minuto 20 los daneses recuperaron un balón en la salida alemana y John Jensen fusiló tras la diagonal de la muerte para abrir el marcador. Los alemanes, fieles a su estilo, nunca bajaron los brazos y continuaron apedreando el rancho danés, pero al minuto 78 Dinamarca volvió a recuperar un balón en la salida alemana, Kim Vilford se acomodó al balón (tal vez con la mano), hizo un recorte y disparó para meter el balón pegado al poste izquierdo del arquero alemán Bodo Ilgner, era el 2-0, era el título para Dinamarca y el preciso momento en que ese patito feo se convirtió en un hermoso cisne.

El cuento de Andersen termina con el hermoso cisne junto a una parvada de aves tan bellas como él que le dicen: “eres uno de los nuestros”. Ese día fue la campeonísima Alemania el primer equipo en felicitar al nuevo campeón, a Dinamarca, a quien reconoció como uno de ellos, como un hermoso cisne, como un campeón de Europa.



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