¿Naturalizados o no naturalizados?

14 enero, 2016
Escrito por: lalogt
Imagen por: Straffon Images

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En los últimos días se ha hablado mucho sobre la cantidad de jugadores naturalizados y extranjeros que juegan en nuestra Liga, nos desgarramos las vestiduras y nos lanzamos del punto más alto del Castillo de Chapultepec envueltos en la bandera, mientras maldecimos a los espíritus malignos que han permitido que tantos “invasores” vengan a profanar la santidad de nuestras canchas, orgullosamente mexicanas, con sus botas extranjeras. Escuchamos en los programas de “análisis” cómo se refieren a estos jugadores, quienes por elección han decidido ser mexicanos, como si tomar el lugar de un jugador nacido en nuestra tierra fuera un delito, y luego nos platican cómo se obscurecerá el futuro de la selección nacional al no tener suficientes jugadores mexicanos para llevar al Tri.

Mientras los aficionados nos seguimos quejando de la situación, nos da un ataque de doble moral, esa doble moral que nos caracteriza como mexicanos: “los políticos son unos corruptos, pero yo doy mordida si me detienen con aliento alcohólico”, “el vecino es un ratero, pero yo me vuelo lo que puedo de la oficina”, y así vitoreamos los goles, los pases y las atajadas que hacen todos esos jugadores que vienen a reforzar a nuestros equipos, llámese Gignac en Tigres, Boselli en León, Marchesin en Santos, Sambueza en el Ame, etc. El caso es que ahí no decimos nada mientras nuestro equipo gane, no importa si es con once nacidos en México o no.

Todo esto me lleva a pensar en los jugadores mexicanos que van al extranjero, ahí sí hasta gusto nos da que nuestros embajadores en otras Ligas tengan su pasaporte comunitario y ya no ocupan plaza de extranjero porque ahora sí los van dejar jugar donde sea… ¡Qué gusto nos da!, ahí no nos quejamos, y no se diga de nuestros paisanos que se van al vecino del norte en busca de oportunidades, nos indignamos por todas las injusticias que sufren por no estar en su tierra, ¡ah! pero no decimos nada de lo que les hacemos a nuestros hermanos centroamericanos que tienen que pasar por México para alcanzar el sueño americano, ahí nos quedamos calladitos y no reclamamos por todas las vejaciones de las que son objeto.

Después de todo lo expuesto, la solución es muy sencilla: convocar a la selección a todo aquel jugador que pueda destacar y hacer destacar al equipo nacional, al fin y al cabo tan mexicano es el que lo es por nacimiento, como mexicano es quien lo es por decisión (o conveniencia).



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