El Rose Bowl Stadium, hogar de grandes memorias

7 octubre, 2015
Escrito por: J.G.
Imagen por: Jeff Turner

Un mundial de futbol, conciertos, súper tazones y más… El mítico Rose Bowl Stadium de Pasadena, California, ha sido la sede de grandes eventos que de una u otra forma pasaron a la historia. Por ejemplo, además de ser una casa en el extranjero para nuestra selección, el Rose Bowl es uno de los dos estadios en el mundo (el otro es el Estadio Råsunda, en Suecia) que ha albergado la final de un mundial de futbol varonil y de uno femenil, además que ahí fueron todos los partidos de futbol en las olimpiadas de 1984.

Hoy en día, gracias a las remodelaciones que ha tenido, este estadio tiene una capacidad de 92,600 espectadores; sin embargo, no siempre fue así, antes cabían menos y en 1993 se rompió un récord de asistencia cuando al cantautor mexicano, Juan Gabriel, metió 75,000 espectadores para un concierto. Se nota la fuerza que la influencia mexicana tiene en esa zona.

Otros conciertos famosos en el Rose Bowl han sido: el de Depeche Mode, de 1988, en el que se grabó un álbum en vivo; el concierto de 1992 que juntó en el escenario a Metallica, Guns N’ Roses y Motorhead; además de por supuesto, el concierto de 1994 de Pink Floyd, cuando Richard Wright volvió al grupo con Gilmour y Mason, aunque ya sin Waters.

Cada año, en esta ciudad y estadio, se realiza el desfile y luego el tazón de las rosas, un evento que llama la atención de personas en el mundo entero y luego el uno de los partidos más importantes del futbol americano colegial, pero en algunas ocasiones, el juego importante ha sido el mismísimo Superbowl.

Aquí un video del famoso desfile en el que todos los carros son hechos con rosas de todos los colores:

Como le decíamos, este estadio ha albergado 5 veces al juego más importante de la NFL, el Super Bowl. El primero de ellos fue en 1977 cuando los Raiders vencieron a los Vikingos, luego en 1980 vio coronarse a los Acereros de Pittsburgh, en 1983 a los Pieles Rojas de Washington, en 1987 a los Gigantes de Nueva York y, por último, en 1993 fue el escenario de la gran paliza que los Vaqueros de Dallas le metieron a los Buffalo Bills por marcador de 52-17; ese último juego tuvo una jugada que pasó a la historia como símbolo de no dejar de competir, pues ya con un aplastante marcador, el jugador de los Vaqueros, Leon Lett, estaba a punto de anotar y empezó a festejar antes de llegar a la zona de Touchdown y fue alcanzado por Don Beebe y éste le tiró el balón para evitar que anotara, el juego ya estaba definido, pero el espíritu de Beebe no le permitió darse por vencido, perdieron por 35 puntos, pero no por 42.

Aquí un video de esa heróica jugada:

Ahora sí, “a lo que nos trujo chencha”, vamos con el deporte de nuestros amores, el futbol.

Ya dijimos que este estadio ha recibido al ‘tri’ en infinitas ocasiones y que fue sede del Mundial Estados Unidos ’94, pero veamos los juegos que pasaron a la historia. Primero el primero, el Rumania vs Colombia. Ese juego era el debut de una de las selecciones que más vestiría aquel Mundial, la Rumania de Gheorghe Hagi, Popescu y Dumitrescu. Aquel partido no sólo sorprendió a Colombia, sino al mundo entero, cuando Hagi anotó el 2-0 con uno de los mejores goles en la historia de los mundiales:

El segundo juego del Mundial en el Rose Bowl también pasó a la historia. El anfitrión, Estados Unidos recibía a Colombia y terminaron 2-1 en favor de los locales. Colombia empezó ganando, pero un autogol de Andrés Escobar significó el empate momentáneo y posteriormente la eliminación de los cafeteros. Ese autogol le costó a Colombia el no pasar a octavos, pero más triste aún, le costó la vida a su autor que fue asesinado al regresar a su país.

El 3 de julio de 1994 volvieron a jugar los rumanos en este inmueble, pero ahora el rival era Argentina y la instancia eran los octavos de final. Los pamperos tendrían que jugar sin su estrella, Diego Armando Maradona, quien acababa de dar positivo en un control antidopaje y fue separado de la selección; sin embargo, nadie se puede confiar de la albiceleste y menos en un mundial, aún tenían a Batistuta, Ruggeri, Simeone y ‘el burrito’ Ortega, un equipazo. Este partido también pasó a la historia de las Copas del mundo y no por un gol una jugada en particular, sino por el verdadero juegazo que se dio en la cancha, 3-2 para los europeos en un partido como quisiéramos que fueran todos, un juego digno de un Mundial.

Para terminar con el Mundial del ’94, pues qué mejor que la final… Brasil ganó su cuarta Copa del Mundo en el Rose Bowl, aquel mágico equipo de Romario, Bebeto, Cafú, Dunga, Branco y Taffarel salió campeón venciendo en penales a la Italia de los hermanos Baggio, Franco Baresi, Albertini, Costacurta y Gialuca Pagliuca. Un juego muy cerrado como los italianos lo quisieron, un aburrido empate a cero goles que tuvo que llegar hasta la última instancia, la falla de de Il Divo Roberto Baggio en el quinto penal azzurri y la cuarta Copa del Scratch du Oro, aún el máximo campeón del mundo.

Por último, para terminar con este recuento, recordemos el 25 de junio del 2011, uno de los días más gloriosos del futbol mexicano, o al menos, uno de los más recordados.

El Rose Bowl era la sede de la final de la Copa Oro en la que se enfrentaban los nuestros contra el odiado rival, Estados Unidos. Este encuentro definiría al representante de Concacaf que iría a la Copa Confederaciones de Brasil 2013, ¿le suena familiar?

Apenas al minuto 8 de juego apareció Michael Bradley y clavó el 1-0, quince minutos después, al 23′, un tal Landon Donovan metió el segundo, era el “dous a cerou” que tanto gusta a los gringos cuando se enfrentan al ‘tri’ y parecía que se venía otra pesadilla en el Clásico de Concacaf; sin embargo, los guerreros aztecas reaccionaron y con goles de Pablo Barrera a los minutos 29′ y 50′, Andrés Guardado al 36′ y Giovani Dos Santos al 76′, los mexicanos le dieron la vuelta para vencer 4-2 y coronarse campeones de la Copa Oro 2011, asegurando así su pase a la Confederaciones. Lo más recordado de ese juego, sin duda alguna, es el golazo de Giovani en el que limpió el área usando a Tim Howard como trapo y luego metió la pelota en donde nadie la podía sacar.



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