México en la Copa América: Ecuador ’93

9 junio, 2015
Escrito por: J.G.
Imagen por: Straffon Images y Youtube

La Copa América es el torneo de selecciones más antiguo del mundo, su primera edición fue en Argentina 1916; sin embargo, como país del norte del continente, México no es un participante habitual, sino un invitado, por lo que su primera aparición en la justa se dio hasta 1993 en Ecuador. Fue tal el impacto causado por el ‘Tri’ en ese torneo, que desde entonces es un invitado fijo al certamen del cono sur.

La trigésimo sexta (36) edición de la Copa América se realizó en 1993, en Ecuador, con la participación de 12 selecciones distribuidas en tres grupos de 4 participantes cada uno, calificarían a la segunda etapa los dos primeros lugares de cada grupo y los dos mejores terceros. Esta fue la primera vez que México fue invitado al evento continental y debíamos compartir grupo con la siempre favorita Argentina, Colombia y Perú.

El equipo tricolor venía de ser la vergüenza del futbol mundial unos años atrás, no por malos resultados, sino por tramposos, por los famosos “cachirules” que al llegar a oídos de FIFA, marginaron a los verdes de cualquier competencia internacional, incluido el mundial de Italia ’90. Pasado el castigo, el país entero estaba volcado con su selección, México llenaba el Estadio Azulgrana en todos sus partidos como local en las eliminatorias para el mundial del ’94, había un enamoramiento entre equipo y afición que además se decoraba en la cancha con un juego vistoso y efectivo. Los seleccionados eran un grupo de futbolistas carismáticos, el entorno en México era de puro apoyo al tricolor y volver a ver la verde jugando en un torneo oficial era suficiente motivación para el público después de perderse un Mundial.

El 16 de junio de 1993 México hizo su debut en el torneo frente a la selección de Colombia, un equipo brillante que contaba con figuras de la talla de Adolfo ‘el tren’ Valencia, Freddy Rincón, Faustino Asprilla y Carlos ‘pibe’ Valderrama, una verdadera máquina amarilla de hacer futbol que se presentaba como favorito para incluso levantar la copa. Los nuestros arrancaron el partido sintiéndose el invitado que eran, no lograban hilar jugadas y esto se reflejó en el marcador al minuto 35, cuando una jugada colombiana por toda la banda derecha terminó con un remate del ‘tren’ Valencia en el área que venció a Campos, era el 1-0 para los cafeteros.

México empató en la segunda mitad en una jugada de balón parado y con la suerte a nuestro favor, Benjamín Galindo cobró una falta que fue rechazada por el arquero, pero el rebote le quedó de frente a Zague y éste no perdonó, empujó el balón para el 1-1 que volvía la sonrisa a todos en nuestro país. El resultado era bueno, no se perdería en el debut y esto nos daba espacio para maniobrar en un grupo donde además de la favorita Colombia, estaba la favorita Argentina; sin embargo, la mentalidad resultadista nunca ha sido aliada de México (no somos Italia) y por querer sacar el empate nos llevamos la derrota, al minuto 87 apareció el árbitro, digo, el delantero colombiano Víctor Hugo Aristizábal, quien encaró a Campos y lo venció con su disparo, pero este fue sacado antes de llegar siquiera a la línea, aunque el árbitro uruguayo dio por bueno el gol y nació la leyenda del “fantasma de Machala”, el gol fantasma que nos daría nuestra primera derrota en nuestro primer encuentro de Copa América.

El segundo partido del certamen traía a Argentina como rival. Después de perder en el debut de la forma que sucedió, el ánimo de los mexicanos había decaído un poco y se tenía que enfrentar al máximo ganador del certamen. El encuentro arrancó entre nervios, lo que se tradujo en confianza para la albiceleste y eso animó a los nuestros. Al minuto 14 Zague tocó para Hugo Sánchez, quien recibió dentro de la media luna y al tratar de voltearse fue derribado para que se marcara una falta. Los argentinos empezaban a acomodar su barrera cuando Hugo sorprendió con el madruguete, no fue un tiro, sino un pase a David Patiño que entraba al área por derecha y quedó sólo frente a Goycochea, disparó con fuerza y marcó el 1-0 para el ‘Tri’. Si a los catorce minutos cayó el gol de un jugador de Pumas, catorce minutos después anotó un jugador del América, aunque para nuestro infortunio fue un argentino del Ame, Óscar Ruggeri, quien remató a placer en el área chica y marcó así el definitivo 1-1.

El tercer encuentro en fase de grupos fue el 23 de junio de 1993 ante la selección boliviana que contaba con uno de los mejores futbolistas del mundo en ese momento, Marco ‘el diablo’ Etcheverry. Tanto los nuestros como los bolivianos llegaban al encuentro con cosecha de un punto, producto de un empate y una derrota, mientras que argentinos y colombianos tenían 4 puntos cada quien y ya estaban clasificados. El encuentro entre verdes terminó con empate a cero y al tener más goles a favor que Bolivia, México agarró el tercer lugar del sector y su pase a cuartos de final.

Para la fase de cuartos de final, México enfrentaba a Perú. Se había logrado el pase a la segunda etapa del torneo y si de por sí ya había una gran relación entre selección y afición en nuestro país, ese 27 de junio todo México se volcó sobre los televisores para ver a los verdes buscando su pase a las semifinales del torneo más importante del año. Ese día, el Estadio Olímpico Atahualpa de Quito vio a la selección nacional en una de sus más brillantes exhibiciones, pero principalmente, de Luis Roberto Alves ‘Zague’, quien metió uno de los mejores goles de su carrera.

La brillante actuación del ‘Tri’ vio su primera recompensa al minuto 22, cuando después de una gran jugada entre Ramírez Perales y Hugo Sánchez, el defensa de Pumas fue fauleado por el arquero peruano y se decretó el penal que anotaría Alberto García Aspe, era el 1-0 para el tricolor. Con el marcador a favor los verdes no cambiaron sus formas y veintiún minutos después sucedió la jugada que pasó a la posteridad, Benjamín Galindo filtró un pase por arriba a ‘zague’, el del Ame controló con el pecho acomodándose la bola hacia arriba y cuando esta bajaba, ‘zague’ sacó un remate de tijera que entraba por el poste izquierdo del arquero, un golazo desde afuera del área que representaba el 2-0 y la tranquilidad para el medio tiempo, pero todavía faltaba más en esa misma primera parte, otro golazo, esta vez de García Aspe. El centrocampista del Necaxa recibió un balón retrasado afuera del área y metió un tremendo zurdazo para pegar el balón al poste y que se meta por el otro lado del arco, 3-0 al medio tiempo y mucho para trabajar la segunda mitad. El complemento vio el cuarto gol azteca en un gran jugada de acompañamiento, primero Hugo se quedó con el balón entre dos defensas, cedió para ‘zague’ y éste dejó de taconazo el balón para David Patiño, quien con potencia clavó el 4-0. Todavía quiso reaccionar Perú y logró un par de goles, el primero de penal y el segundo cuando ya agonizaba el encuentro, 4-2 final y México estaba en semifinales.

En semifinales México enfrentaba al anfitrión Ecuador y la otra llave semifinal era entre Argentina y Colombia. Tres de cuatro semifinalistas habían compartido el grupo que resultó ser el de la muerte.

Enfrentar al anfitrión siempre es complicado, por lo que los pupilos de Mejía Barón debieron jugar por nota, no sólo tendrían en contra a once jugadores comandados por el gran Alex Aguinaga, sino que también debían enfrentar a 45,000 ecuatorianos en la tribuna y un árbitro de CONMEBOL. Los nuestros salieron con todo, no se intimidaron por ninguno de los factores que jugaban en su contra y casi abrían el marcador muy temprano por conducto de Hugo, pero un defensor ecuatoriano salvó ya sin portero; no obstante, Hugo tuvo una segunda oportunidad en tiro de esquina que botó en el área ecuatoriana y esta vez no falló, 0-1 para México y así nos fuimos hasta el descanso. Para la segunda mitad los ecuatorianos salieron a presionar, tenían el balón y querían el encuentro, era su Copa América y nunca antes habían llegado tan lejos, pero al minuto 54 el mundo se les vino encima, Ramón Ramírez recuperó un balón por la banda izquierda y sirvió al centro del campo para recibir una pared, cruzó toda la zona rival hasta entrar al área y definir sobre la salida del arquero para marcar el 0-2 que sería definitivo y mandaría al ‘Tri’ a su primera final de Copa América en su primera participación en el certamen.

México estaba en la Gran Final de la Copa América Ecuador 1993. El 4 de julio de 1993, el Estadio Monumental de Guayaquil fue testigo de la historia, desde antes de empezar el encuentro se ponía la piel “chinita”, nuestro capitán, Hugo Sánchez, intercambiaba banderines con Ruggeri, la tribuna parecía una sucursal de Buenos Aires, el ambiente era de fiesta y México podía coronarse en su primera participación continental, pero el sueño terminó frente al mejor. Los primeros minutos fueron de mucha presión para los nuestros, todo el buen futbol que se había mostrado en el torneo parecía desaparecer, aunque más bien no tenía la oportunidad de salir debido a que Argentina era quien tenía el balón y dominaba las acciones, pero los nuestros no perdieron el orden y se fueron al descanso con marcador de 0-0.

La segunda mitad arrancó en la misma tónica, la albiceleste se mostraba muy superior y sólo por momentos se veía a los nuestros tratando de generar, pero todo cambió al minuto 67 cuando un largo pelotazo fue alcanzado por Gabriel Omar Batistuta, quien desplazó limpiamente a Ramón Ramírez, encaró a Campos y abrió el marcador.

Verse abajo en el marcador pareció ser el revulsivo que los nuestros necesitaban, tan sólo tres minutos después se acompañaron con maestría en los linderos del área argentina y terminaron la serie de pases con uno filtrado de Galindo para ‘zague’, quien se quitó a Goycochea y fue fauleado por el arquero argentino, el experto en penales que debió ser expulsado por esa acción pero que al final fue perdonado. El penalty era la oportunidad para que México empatara el encuentro y para vencer a un maestro en el arte de atajarlos, se necesitaba un maestro en cobrarlos, por eso el balón lo tomó ‘el maestro’ Benjamín Galindo, quien suavemente engañó al argentino y empató el marcador, volvíamos a soñar con el campeonato continental, aunque el sueño sólo duró 7 minutos.

Al minuto 74, con el marcador 1-1, México era mejor, atacaba, buscaba y no lograba concretar en el último envío. Entonces, una descolgada de la albiceleste llegó hasta los pies de Diego Pablo ‘el cholo’ Simeone quien condujo hasta el último cuarto de la cancha nacional y consiguió un saque de banda, cobró rápido para Batistuta, éste recortó dentro del área y sacó un zurdazo al poste derecho de Campos para anotar así el 2-1 que cayó como agua helada para los mexicanos y resultó en el título 14 para Argentina.

Así terminó el sueño nacional, así fue la participación de México en su primera Copa América en la que seis jugadores mexicanos fueron anotados en el equipo ideal del torneo. Ecuador ’93 es un certamen continental que no olvidaremos jamás.

 

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