Los estadios: ¿un lugar justificado para la violencia?

17 junio, 2015
Escrito por: Enrique Trejo
Imagen por: Video Youtube

Esta nota la escribió un lector de Fanbolero.com en colaboración con el sitio, haz click aquí para escribir tu propio artículo. Las opiniones expresadas aquí pertenecen al que lo escribió y no necesariamente a Fanbolero.

La violencia en las tribunas del futbol no es algo nuevo, han habido muchas tragedias como la del Perú vs Argentina para las olimpiadas de Tokyo 64, producto de un gol anulado; muchas veces escuchamos que la violencia se transmite de la cancha a las tribunas, pero realmente el fútbol no es violento, la mayoría de las faltas son fingidas y los jugadores, como buenos actores, exageran cuando un rival los toca. A comparación de deportes como el Rugby, el fútbol es noble, aunque una detonante dentro de la cancha puede generar violencia en las tribunas, aún cuando estas detonantes no sean actos violentos como una cámara húngara entre los jugadores, normalmente son decisiones arbitrales, o la frustración de ver perder a tu equipo.

Las tribunas son un aglomerado de personas que se convierten en masa, una masa que no piensa y solo actúa, poco a poco van subiendo su nivel de violencia, empezando de manera individual y terminando en grupos llamados barras al estilo sudamericano, donde lo único que se busca es ser la persona más violenta del grupo, pero la pregunta es: ¿dónde empieza todo esto?

Como muchas conductas, estos actos empiezan en casa, con los padres agrediendo verbalmente a los actores del futbol por televisión, se supone que debemos enseñarnos a respetar, pero primero nos enseñan a mentarle la madre a la autoridad. Decir groserías está prohibido en casa, porque ahí si hay una autoridad, la mamá, ni siquiera se puede gritar el clásico: “eeeeeeh puto” al arquero, pero en el estadio cambian las cosas.

El estadio de futbol es un lugar justificado para la violencia, lo digo yo pero todos podemos verlo un día. Desde el clásico: “chinga a tu madre” cuando anuncian a cada jugador del equipo contrario y la rechifla que expresando lo mismo no se hace esperar, más aún cuando el árbitro es anunciado. En el estadio está permitido gritar de groserías frente a los padres, si no me creen pongan un poco de atención a los menores, estos que poco a poco crecerán sabiendo que en el estadio se puede decir de todo. Nunca falta la edecán puesta como blanco de las más grandes bajezas verbales que haya inventado el mexicano, y si señores, eso también es violencia, no me espanto por las groserías ni por ver a una mujer muy guapa, medio encuerada y con cuerpo de “miss universo”, pero estos actos irrespetuosos son violencia y de nuevo, la permiten los padres en el estadio, en ningún otro lugar.

Lo peor a mi parecer es la falta de información acerca del futbol, es un juego, es para divertirse, emocionarse, dura 90 minutos y ya, si se ganó se ganó, si no, no pasa nada, pero vemos a niños llorando sin saber a ciencia cierta por qué; vemos a padres desconsolados enseñándoles a los hijos que el futbol lo es todo, no se llora por nada más, sólo por el equipo, sólo en el estadio, dándole una gran importancia a algo que no lo merece y en lugar de enseñarles a los niños a controlar la frustración, la tristeza y la ira, les seguimos metiendo ideas de cosas que se hacen en el estadio. No se aceptan las derrotas, no se sabe perder, no se mejora la persona, solo se le hace más fanática al futbol, sin sentido, sin razón. Por cierto, yo también soy fanático del futbol.

Es por eso que cuando las personas crecen y nunca se les enseñó a manejar la frustración, cuando esta se hace presente en masa, estalla. Muchas de las personas violentas en los estadios son personas comunes y corrientes, no son criminales, fuera del estadio no le pegan ni a una mosca, en el estadio se sienten protegidos, todos tenemos la culpa, los padres por enseñar a justificar el estadio como lugar de expresiones violentas, los jugadores y el medio por no respetar al árbitro, fallan, es cierto, más en una sociedad corrompible, pero el respeto a la autoridad en un juego se tiene que cumplir, se tiene que enseñar, nunca he visto que a un árbitro de la NFL o de Rugby se le miente la madre en la cara y él mismo responda, sólo en el futbol. Además, no podemos dejarle la responsabilidad a uno, otra vez, los dirigentes están muy atrasados en comparación con otros juegos donde la autoridad tiene varios puntos de vista, aquí el árbitro manda y se acabó.

Al final uno se siente cobijado en el estadio, lamentablemente, muchos están cobijados para actos violentos, desde insultos verbales, expresiones gráficas, arrojar objetos para lastimar, y termina en violencia física. Esos niños gritones y majaderos se convierten en muchachos que se creen protegidos por la idiosincrasia del estadio, de la masa, donde defienden un honor inexistente a golpes, donde no importa que hizo el otro, el motivo de golpearlo es que lleva la camiseta contraria, o un uniforme de policía y la única razón son los años que llevan creyendo que la violencia es normal en los estadios.

Desde el puuuuuuuto que todos coreamos, la falta de respeto a las mujeres, y finalmente la violencia física, gente saltándose a la cancha queriendo golpear a un árbitro, a un jugador, arrojando gas pimienta, aventando objetos, todos solapados por un lugar donde todo es permitido, al menos en la mente de las personas, el estadio de futbol, donde se justifica todo por la camiseta, aunque nada de eso haga campeón a tu equipo.

Las masas son peligrosas, pero nada más peligroso que justificar un juego y un espacio, para ser el sitio de desahogo y creación de frustraciones y odio que derivan en violencia, ojo, luego le echamos la culpa a las autoridades, a la seguridad, cuando los que propagan la violencia siempre fuimos nosotros, los aficionados al futbol. Empieza cuando nos reímos de cuanta tarugada se dice en los estadios, luego la repetimos, luego vemos como la repiten los que nos admiran he imitan, los que llevamos al estadio, a un estadio donde vamos a todo, menos a ver el partido.

¿Qué opina usted?



TU DOSIS DE FUTBOL