Obligados por su historia y la de nuestro país

29 abril, 2015
Escrito por: J.G.
Imagen por: Artur Staszewski

Hoy el América juega otra final. Esta vez será en la CONCACAF Liga de Campeones, con la bandera de México como estandarte, ante el Impact de Montreal. La misión para las Águilas parece sencilla, sólo debe vencer a un cuadro de la MLS para coronarse campeón de la región.

No cabe duda que América es mucho, pero mucho mejor equipo que Montreal. Desde la portería con Moisés Muñoz, pieza por pieza hasta el ataque que conforman Benedetto y Oribe, de quien hoy se espera su regreso al once titular y hasta en el banquillo con Matosas, el valor y la calidad de los de amarillo supera fácilmente a los de Canadá; sin embargo, si recordamos el juego de ida y lo complicado que fue para los azulcrema en su casa, aunado a que hoy se jugará bajo el frío canadiense y ante la afición del rival, las opciones parecen reducirse, aunque no deberían.

El primer objetivo para las Águilas esta noche es anotar, ya que el empate a cero le daría la corona al Impact por su gol de visitante. El 1-1 obligaría a que se juegue una prórroga y hasta penales y, cualquier empate de dos goles en adelante, le da el campeonato de CONCACAF al Ame. Por eso, Matosas no puede salir a jugar precavido (por no decir ratonero) como lo hizo en el clásico del domingo.

El América tiene una rica tradición que se ha construido en los juegos de vuelta, los definitorios. Los campeonatos se consiguen en el juego que importa, no en los de ida (pregúntenle a Cruz Azul si no). Hoy las Águilas tienen no solo la oportunidad de ganar una copa más para sus vitrinas y afición, sino la de continuar con ese poderío que han demostrado durante toda su historia al sacar la casta en las grandes finales.

Por otro lado está la historia de México y su dominio en CONCACAF. Si bien, los resultados en los mundiales y la dificultad reciente para entrar en ellos ya no nos permite considerar a México como el “gigante” del área, a nivel clubes aún hay una distancia estratosférica entre la Liga azteca y el resto de las ligas del continente, por lo que el Ame carga no sólo con su historia ganadora, sino también con la de toda la nación que no quiere ceder en el último rubro en el que aún aplasta al resto de la zona.

Esperemos que hoy el América gane en Montreal, o al menos que empate y consiga la copa, porque la MLS está creciendo y pronto, más pronto de lo que imaginamos, esa será una Liga de primer nivel y ya no tendremos representantes en el Mundial de Clubes cada año, como hasta ahora (salvo una excepción que hizo el Saprissa de Costa Rica) hemos tenido.



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