El clásico que Matosas siempre recordará.

23 abril, 2015
Escrito por: J.G.
Imagen por: Straffon Images y Youtube

Esta semana es diferente al resto del calendario. Esta semana es de clásico.

Si bien el América llega con un equipo pobre de cantera (basta con ver el enorme número de extranjeros y naturalizados y que ni Paul Aguilar ni Moisés Muñoz son de cantera), el sabor de un clásico no es ajeno al banquillo azulcrema, Gustavo Matosas, DT del ‘ave’, militó como jugador con Peñarol, San Lorenzo de Almagro y São Paulo, equipos que disputan varios clásicos cada temporada (así como el América).

Hablando de Matosas como  jugador, concretamente de sus clásicos, hay uno que jamás olvidará, uno que disputó precisamente hoy, hace 28 años, en Montevideo, Uruguay.

El 23 de abril de 1987, el Peñarol jugaba contra el Nacional en el mítico Estadio Centenario como parte de un triangular internacional llamado Copa Andalucía, en el que además jugaba el Betis de España.

A los 33 minutos de juego, Ricardo “zurdo” Viera abrió el marcador para los aurinegros, pero Nacional empató por conducto de Cardaccio al 49′. El juego estaba uno a uno y se vivía con mucha intensidad, ya que el Peñarol venía mal en su Liga y este partido podía salvarle la temporada a su afición.

Al minuto 68, el árbitro Daniel Cardellino expulsa al autor del gol de Peñarol, el “zurdo” Viera, y apenas 4 minutos después, a José Herrera por una agresión y a José Batlle Perdomo por reclamar. Quedaba un cuarto de hora y el Peñarol jugaba con 8, eran “ocho contra once”, nombre con el que este partido es recordado.

El técnico carbonero, Óscar Washington Tabárez no podía permitir que su Peñarol cayera en este partido, ajustó al equipo para realizar férreas marcaciones y envió a la cancha a Jorge Cabrera y Diego Aguirre, por Vidal y el ‘coquito’ Rodríguez.

Los aurinegros siguieron la indicación, no permitían el paso de rival alguno ni les dejaban controlar un solo balón, pero, por sorpresivo que suene, jamás dejaron de pensar en anotar el gol de la victoria y al minuto 82, la bola llegó al fondo donde la controló Alfonso Domínguez y pasó por alto el balón al recién ingresado Diego Aguirre, quien se acompañó y luego, inteligentemente, dejó que se acercaran los rivales, esperó el pique del otro jugador que entró de cambio, Jorge Cabrera, y le cedió el balón para que enfrente al arquero Velichio, fusiló al palo derecho y anotó el gol de la ventaja, el 2-1 en el marcador y la escandalera en la tribuna.

Ahora sólo había que aguantar 8 minutos más, tiempo que pasó con ocho leones vestido de amarillo y negro aguantando cualquier embate, mostrándose más firmes en el terreno cada vez y consiguiendo un lugar en la historia del futbol.

No se podría pensar en esta hazaña sin los expulsados, ó los cambios, y por eso, los nombres de los 13 guerreros que pisaron la cancha del Centenario aquel 23 de abril, más el de su técnico que realizó los movimientos adecuados, han formado por sí solos este cuadro de honor:

Eduardo Pereyra,  José Herrera,  Jorge Gonçalvez,  Obdulio Trasante,  Alfonso Domínguez,  Gustavo Matosas,  José Batlle Perdomo,  Eduardo Da Silva,  Ricardo Viera,  Daniel Vidal,  (Jorge Cabrera),  Daniel “Coquito” Rodríguez,  (Diego Aguirre)  y  el D.T. Óscar Washington Tabárez.

Eso pasa en un clásico, eso sucede cuando no se puede permitir una derrota, eso es lo que este domingo queremos vivir los aficionados, cuando la Águilas del América visiten al las Chivas Rayadas del Guadalajara. Que sea un juego de pasión y orgullo, que los jugadores entiendan la importancia que el juego tiene para su afición y así, que Matosas recuerde lo que en aquel juego se sintió y lo que el defensa Jorge Gonçalvez expresó ese día:

“Se jugó en un ambiente muy tenso, porque nosotros no veníamos bien en el Torneo Competencia y no queríamos perder por nada del mundo”.

Esperemos en verdad, que ni América ni Chivas quieran perder por nada del mundo y nos regalen un juegazo que siempre podamos recordar.

 



TU DOSIS DE FUTBOL