De paseo por el Azteca y a la final de Concachampions

9 abril, 2015
Escrito por: J.G.
Imagen por: Straffon Images

El América remontó al Herediano. Parecía una misión difícil y que pondría a prueba al Ame, pero no fue así. Las Águilas necesitaban tres goles como mínimo, de ahí, dependiendo de los goles que consiguiera el equipo costarricense, sabrían si tenían que anotar más, un gol tico significaría la necesidad de 5 goles cremas.

Los comentarios previos variaban desde los que pensaban que era imposible hasta los más optimistas que imaginaban lo sucedido ayer, pero había siempre una opinión en común: el América necesitaba anotar temprano en el encuentro, lo que sucedió y marcó el rumbo del juego. Otra idea común era la necesidad de que el público hiciera su partido, con los boletos a $50 el estadio se llenó y la afición no paró de cantar ante el espectáculo que su equipo les brindó.

Apenas era el minuto 2 cuando Herediano tuvo la primera (y única) jugada de peligro en el área azulcrema. Un saque de banda por izquierda llegaba de un bote al borde del área chica, ahí un jugador costarricense remató de zurda a donde estaba Hugo González, la bola rebotó en la pierna izquierda del arquero y le cayó a otro jugador de Herediano, quien con el marco completamente abierto, regó su disparo por el costado derecho de la cabaña de González. Saludos cordiales a Mauro Formica.

Después de eso vino el vendaval azulcrema, ahora sí corrieron como un Ferrari, el bólido encontró una carretera sin curvas, bien pavimentada y de bajadita.

Al minuto 3 apareció Darwin, sí, leyó usted bien, Carlos Darwin Quintero anotó su gol, la delantera amarilla logró hilar una serie de pases cortitos y de primera desde las cercanías del área hasta que junto al manchón penal vino el disparo de Benedetto que apareció sin marca alguna, el balón fue rechazado por el arquero y el rebote le quedó a Quintero, quien entró también sin marca hasta el área chica y empujó el balón para concretar el 1-0, quedaban 86 minutos para buscar otros dos y tal vez un cuarto gol que les diera más tranquilidad.

Minuto 8 y se vio lo más bello de la noche (además de las edecanes), Darío Benedetto controló un balón afuera del área, sin que ningún defensor mínimo le estorbara prendió tremendo derechazo de media vuelta y metió el balón pegado al poste izquierdo del arquero tico, un verdadero golazo que significaba un 2-0 casi de vestidor y la explosión del Estadio Azteca. No se habían jugado ni diez minutos del partido y a las Águilas les faltaba sólo un gol para completar la ¿hazaña?.

Al 19′ se volvió a mostrar la flaqueza de la defensa de Herediano. Un pelotazo navegó por toda la mitad de cancha de los Florenses, dos defensas fildearon mal el esférico y hasta casi chocan entre ellos cuando trataron de recibir o al menos cabecearlo, éste botó detrás de ellos y quedó en los pies de Darwin, los dos inocentes defensas se fueron por el delantero que controlaba la pelota y nadie marcó a Benedetto para que entrara sólo por el centro, recibió el balón nuevamente sin marca alguna y disparó hacia la derecha del arquero para marcar el tercer gol y empatar el marcador global. Lo que seguía sería pura fiesta.

Minuto 25, tiro de esquina para el Ame por la punta de la derecha, el cobro llega sin problemas al manchón penal donde Oribe esperaba para rematar y lo hace, el arquero ataja lanzándose hacia su derecha y vuelve a dejar un rebote en el área y vuelve a aparecer Benedetto sin marca para fusilar, anotar su tercero personal y cuarto del ‘ave’, darle la vuelta la global y desatar la locura de la gente que ya empezaba a entonar el “cielito lindo”.

Dos minutos después del cuarto gol, al 27′, con todavía 63 minutos por jugar, Herediano se quedó con diez. Otra vez Benedetto recibió un balón sin que nadie lo marcara, posiblemente los jugadores de Herediano no saben lo que es marcar, pero uno de ellos mostró que sabe lo que es Kung Fu, al parecer ya no quería seguir jugando o simplemente decidió patear cobardemente por detrás al goleador de la noche. Tarjeta roja para este salvaje jugador y se desató una serie de reacciones que, en lo personal, me causaron mucha gracia. Primero el recién expulsado y sus compañeros le reclamaban, quién sabe qué, al árbitro. Luego el DT tico le reclamaba a su jugador que se hizo expulsar, éste caminó hacia el túnel y se topó a través de la reja con los aficionados amarillos que le reclamaban por haber golpeado a Benedetto, por último, un jugador de Herediano fue a la banca a reclamarle a su técnico, seguramente, que los haya puesto en esa situación. Todos se gritaban, el Herediano parecía cada vez más un equipo llanero echando una cascarita contra un equipo de Primera División.

En un resumen hasta aquí, todavía no se jugaba media hora del partido, el América ya había remontado la desventaja de 0-3 para ponerse arriba 4-3, los ticos ya jugaban con 10, el DT de Herediano ya no tenía autoridad sobre sus jugadores y aún faltaba otro gol de Benedetto antes de acabar la primera mitad. Al minuto 32 Sambueza filtra un pase que alcanza Samudio por el carril izquierdo, obviamente sin marca, saca diagonal de la muerte para el inspiradísimo Benedetto que aparece con cuatro defensas marcándolo, ah, no, mentira, aparece completamente sólo en el área y clava el 5-0, su cuarto gol personal.

Llegó el segundo tiempo y Oribe hacía su gol, pero este fue anulado por un supuesto fuera de lugar. Si la defensa de Herediano se veía mal, aquí el juez de línea se vio peor, Oribe estaba detrás del balón, no hay manera alguna de que eso sea offside; sin embargo, las Águilas siguieron tocando la puerta, pudieron meter 4 o 5 más antes del minuto 85, cuando por fin cayó el sexto gol azulcrema. El único del segundo tiempo y primero en la cuenta de Alejandro Díaz, el flamante jugador número 84 del América. El gol cayó en una jugada en la que nuevamente entró un delantero amarillo al área tica para rematar solito un centro raso, esta vez el último envío fue de Paul Aguilar, quien había recibido un pase filtrado del jugador con el número 93 hacia el costado derecho del área y sin que nadie le estorbe siquiera pudo ponerle el balón al autor del gol.

Ahora el América jugará la final de Concachampions contra el Impact de Montreal, el juego de ida será el miércoles 22 de abril en la cancha del Estadio Azteca y el de vuelta se jugará una semana después, el miércoles 29 de abril, en Canadá.

https://youtu.be/HxNU9dO_RiU



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