Ronaldinho y el arte de filtrar el balón

23 septiembre, 2014
Escrito por: Il Fanbolero
Imagen por: Straffon Images

¿Qué es arte? Algo tan abstracto puede tener un universo de definiciones. Arte se puede definir como lo bello, lo estético, lo sensible. No lo sé. Mi amigo Carlos Candiani me explicó, de manera clara, qué es el arte. No me dio una definición de Wikipedia. Me puso un ejemplo sin darse cuenta. En noviembre pasado, estuvimos en una exposición montada en la Frick Collection en Nueva York, y en cuanto nos paramos frente a la famosa pintura “La Joven de la Perla” de Johannes Vermeer, Carlos comenzó a explicarme lo que sentía al ver aquel cuadro. A mi, que no soy conocedor de arte, me asombró la forma en la que hablaba de algo tan abstracto. Apenas expresé un “mmmm” sin poder entender lo que trataba de explicarme; intuí que arte es una conexión entre el creador y el observador, donde converge la idea de la belleza. El arte perdura a través del tiempo; 345 años después de que “La Joven de la Perla” fue pintada, mi amigo Carlos la describió con el encanto que los fanáticos podemos hablar del gol de Maradona contra los ingleses en 1986… Una verdadera obra de arte.

Qué tanto hay de arte en todo lo que se crea, más ahora en la modernidad, donde todo se ha industrializado y las creaciones se realizan en serie. ¿Puede ser tan artista el pintor como el panadero? En el mundo material, donde se percibe todo a través de los sentidos, podemos ser observadores sin juicio de las creaciones que realizan hombres y mujeres, del contacto del ser humano con su entorno para crear y del noble instinto de hacer lo que a uno le gusta para volver estética la actividad humana. Así ha vivido Ronaldinho, haciendo del futbol una auténtica expresión artística.

 ¿Hay arte en el futbol? El pintor hace arte conectando pincel, mano y mente. Así Ronaldinho, un crack que da sus últimas pinceladas sobre el césped, es capaz de conectar mente, balón y pies. El domingo pasado estuve presente en el Estadio Omnilife, viajamos desde Querétaro para ver el debut de Ronaldinho en la Liga MX. Debo de admitir que soy un Chiva villamelón, me presenté con mi playera rojiblanca a este recinto primermundista donde hoy juegan las peores Chivas de la historia. Más que ir a ver a mi equipo, fui a ver a Ronnie, el fuera de serie convertido en uno más de la oncena plumífera. El mejor jugador del mundo en el 2005 comenzó a hacer lo que ama: jugar al fútbol. Pensamos que “hacer lo que se ama” debe ser una expresión apasionada que mueva al hombre; yo simplemente creo es hacer lo que te hace reír, no sufrir. Ronaldinho disfruta de manera hedonista sus minutos en la cancha. Sólo pararse frente a los 11 pasos le pone serio el rostro, pero si falla el tiro penal, responde con una cínica sonrisa.

Vimos años de gloria de Ronaldinho en el Futbol Club Barcelona; marcaba goles de ensueño; de pronto, dibujaban en el aire, con tintes artísticos, su silueta para mandar el balón al fondo de las redes. ¿Qué diferencia hay entre cualquier bailarina de Ballet y Dinho, si de pronto una es capaz de sensibilizar a su público parándose de puntas y el otro, el crack, nos pone la piel chinita por su creación con el balón en el terreno de juego? ¿No ha sido arte lo que Ronaldinho y muchos otros han hecho en el campo? Los mismos goles que de pronto hace el Chícharo ¿no podrían ser una expresión de arte surrealista cuando los llega a marcar con la nuca?

Ronaldinho trae una estrella en el alma que lo mueve. Convirtió por momentos al Querétaro en una versión del tiki taka catalán de mediados de la década pasada donde tanto lució. Comandados por Dinho, los brasileños de Gallos sacaron los genes para bailar al rebaño. Dinho hacía una seña de algún movimiento, pedía calma, pegaba un grito e intentaba jugadas de ensueño. Cada intento fallido, como las dos chilenas que trató de hacer en el partido, venían acompañadas con una explicación manual de por qué no habían salido, y una tremenda sonrisa.

El segundo gol de Gallos fue una versión mexicana de alguna jugada a las que el astro brasileño nos acostumbró en el Barcelona o con su selección. Un balón filtrado entre 4 jugadores es una manifestación artística. Hemos visto muchos balones filtrados desde los pies de Iniesta jugando en el Barça. Son aquellas jugadas a las que llamamos “medio gol”. El domingo pasado, Dinho filtró un balón de forma tan natural como se filtra el agua, como si el balón siguiera un cauce ininterrumpido con destino a los pies de Sanvezzo, que de un punterazo marcaría el segundo de Gallos. La precisión y la asociación de dos, es arte en el futbol. La mente, los pies y el balón conectados tal como el pintor conecta mente, mano y pincel. Aquella jugada fue una genialidad instintiva convertida en una bella expresión de talento. El gol, fue la cereza en el paste a tal genialidad. A mi, con playera de Chivas puesta y desde el lugar 15 de la fila U en el Omnilife, sólo me quedó el asombro y como último recurso, el aplauso.

-Danielopski



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